Amatlán el bosque secreto cerca de Tepoztlán para empezar el año con calma

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Cada cierre de año y el inicio de uno nuevo traen consigo cambios, predicciones, deseos y propósitos. Para muchas personas, el objetivo es terminar bien el año y comenzar el siguiente de la mejor manera posible, y qué mejor que hacerlo en paz, descansando y compartiendo tiempo con quienes más queremos.

La playa y la montaña son solo algunos de los lugares donde se puede encontrar aventura, pero también esa calma necesaria para desconectarse del ajetreo de las grandes ciudades. Si te gustan el senderismo, las fogatas y el turismo de aventura, un destino altamente recomendable cerca de la Ciudad de México es Amatlán, una colorida localidad perteneciente a Tepoztlán.

Aquí podrás disfrutar de amaneceres espectaculares acompañados de una buena taza de café, con una vista privilegiada del Cerro del Tepozteco. Además, Amatlán ofrece distintos tipos de hospedaje, desde glamping hasta hoteles boutique, lo que lo convierte en un destino ideal para diferentes presupuestos y estilos de viaje.

Amatlán cuenta con diversos parques naturales y tours de ecoturismo donde se pueden practicar actividades como senderismo, ciclismo de montaña, escalada, rappel y más. Se recomienda reservar estos recorridos con anticipación, especialmente los de turismo de aventura, ya que suelen requerir un número mínimo de participantes.

El pueblo también es reconocido por ser uno de los pocos lugares donde aún se fabrica papel a partir de la corteza del árbol amate, una tradición ancestral con la que se elaboran figuras, libretas y diversas artesanías.

Otro de sus sitios más emblemáticos es la poza sagrada, donde, según la leyenda, nació Quetzalcóatl. De ahí el origen del nombre de Amatlán. Su belleza y carga simbólica la han convertido en uno de los puntos más visitados de la región.

Después de recorrer senderos o realizar alguna de las excursiones, en los alrededores de Amatlán es común encontrar temazcales, centros de meditación, spas y hoteles boutique, ideales para prolongar la estancia y disfrutar de una experiencia de descanso integral.

También vale la pena recorrer el centro del pueblo y visitar la Iglesia de Santa María de la Candelaria, una construcción sencilla pero representativa de la identidad y tradición de la comunidad.

La gastronomía local es otro de sus grandes atractivos. En las fondas de la calle principal se pueden probar platillos tradicionales como el pipián, el mole y el arroz, preparados al auténtico estilo amateco.

Más allá de su oferta turística, una de las razones por las que muchos visitantes consideran a Amatlán un lugar especial es el Sendero de las Dos Piedras Encontradas, ubicado en las faldas del cerro de la Tonantzin, dentro del Parque Nacional El Tepozteco.

Este espacio es cuidado con especial atención por la comunidad, ya que se considera sagrado. Por ello, es importante respetar el entorno, no dejar basura y evitar el ingreso de mascotas o bocinas.

No cabe duda de que este rincón lleno de mística y encanto es ideal tanto para despedir como para recibir el año. Amatlán es un destino recomendable en cualquier época, pero comenzar el año rodeado de naturaleza y tranquilidad lo convierte en una experiencia aún más especial, perfecta para recargar energía y empezar con el pie derecho.

Fuentes: Food & Pleasure, Food & Pleasure

ZonaDeOpinion 

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